México y sus extrañas cosas poblacionales

poblacion.jpgAquí en México, la gente anda entre los que quieren salir huyendo, los que ya se fueron, los que regresan, los que miran desde afuera con nostalgia, pero con la seguridad de que no quieren volver, y los que se resignan a que ésta es la tierra y hay que ararla.

Hoy hay algo así como 119 millones de mexicanos, entre nacidos, naturalizados y residentes; este país entra en los once más poblados del planeta, pero su número poblacional, ni siquiera se acerca al de países como China o India donde, literalmente, salen personas hasta de la coladera.

Es extraño porque, con todo lo que pasa en México, en especial últimamente, a lo mejor nadie querría pensar en tener hijos, sin embargo los mexicanos son una raza tan especial que no les importa, y siguen haciendo niños como si fueran enchiladas.

Recientemente fue declarada en México una epidemia de embarazos adolescentes; unas 400 mil menores se embarazan cada año, situación que se ve favorecida con factores como la pobreza, la marginación, las familias desintegradas y una educación deficiente.

Y aquí lo interesante: pese a los esfuerzos, la educación pública sigue sin contemplar muy en serio la educación sexual, mientras algunas asociaciones, grupos religiosos y de padres, se oponen profundamente a hacerlo; les gusta que sus niñas parezcan conejos, en lugar de niñas.

Otro aspecto interesante de la población mexicana, es que hay unos 30 mil niños en albergues y casas hogar, muchos de los cuales fueron entregados voluntariamente por sus familias, otros tantos fueron retirados por seguridad, y otros simplemente se quedaron solos en el mundo. Y eso sin hablar de los que viven en las calles, o en lugares donde no tienen los cuidados mínimos.

Y frente a las cifras, una realidad absurda y devastadora: de las solicitudes de adopción en general, progresa menos de la mitad, mientras muchos menores pasan su infancia en albergues a cargo del gobierno.

Sí, eso de la población mexicana es una cosa rara y contradictoria: somos muchos, todos nos queremos ir, no nos vamos y seguimos poblando, pero como no queremos población, la abandonamos, y tampoco dejamos que nadie más la quiera.

Total que, sí nos molesta vivir aquí, pero como no queda de otra, pues vivimos mal, vivimos y sobrevivimos, y seguimos haciendo población, como si no hubiera un mañana.

La parte buena de todo, es que no estamos tan sobrepoblados, porque todavía hay quien sí tiene la posibilidad de irse y vernos desde lejos, haciendo espacio para los que nos tenemos que quedar a seguir luchando.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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