Día de la tierra muerta

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¿Porque a veces el ser humano no entiende que la tierra es su casa, y se le está cayendo a pedazos?

Desde 1970, hace más de cuatro décadas, el planeta entero celebra el 22 de abril como el Día de la Tierra, una fecha para hacer conciencia sobre la devastación de los recursos naturales y el calentamiento global, que nos están llevando a la extinción.

México tampoco está como para dar el ejemplo, pues en los mismos 40 años, aquí se acabaron ocho mil hectáreas de área natural, entre bosques, selvas, arrecifes marinos y toda clase de ecosistemas que significaban vida.

Por más esfuerzos que muchos están haciendo para detener la debacle ecológica del país, el desarrollo aplastante del ser humano, es mucho más fuerte y el dinero lo compra todo.

Mucho se sabe que México es uno de los países con mayor biodiversidad en todo el mundo; rico en fauna y flora, pero uno de los principales comerciantes ilegales de animales exóticos y con una deforestación de bosques, que avanza mucho más rápido de lo que crecen los árboles.

Durante 2015 hubo una gran preocupación entre la comunidad científica de México, porque el número de mariposas en la Reserva de la Biósfera de la Mariposa Monarca, en Michoacán, redujo su población de 120 a 80 millones de ejemplares. Esto se debió, principalmente, al uso de pesticidas en los campos de Canadá y Estados Unidos, donde anidan las mariposas a lo largo del año, y la tala inmoderada de los bosques en México, lugar a donde deberían llegar para hacer su proceso de hibernación.

Pero ese es sólo un ejemplo de lo mal que se hacen las cosas en este país. El pez totoaba, la vaquita marina, la tortuga carey, el lobo gris, el oso hormiguero, el mono araña, las guacamayas y un montón de animales que, incluso son endémicos de México, y están en peligro de desaparecer.

Otro problema son los residuos que se amontonan en los basureros,como en un infierno que nadie quisiera ver. Más de 30 millones de toneladas de basura se producen en el país cada año, de los cuales únicamente se recicla menos del 30%, mientras el resto se pudre, contamina, emite gases, invade ríos, mares y tapa drenajes, que provocan inundaciones.

Y ya ni hablar de cómo se manifiesta el cambio climático. Ya no importa el lugar del país del que estemos hablando, nadie nunca sabe si hará calor, frío, vendrá el granizo, la nieve, una ola de sequía o un viento apocalíptico. En México ya está completamente destruido el esquema climático; ahora nada tiene sentido y lo más probable es que pase de todo.

Es una vergüenza cómo en México se dilapidan los recursos naturales, mientras países que no tienen casi nada, cuidan lo que tienen como si fuera oro.

Así que el Día de la Tierra, más que una celebración, debería servir para pensar qué se está haciendo mal, para dónde se dirige la raza humana y qué tanta hambre hay todavía, como para seguirse comiendo al planeta.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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