Efectos invisibles de la contaminación

 

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Hoy en día la Ciudad de México es una de las orbes más contaminadas del planeta, con su cielo eternamente gris y un panorama bastante apocalíptico. Y más allá del escándalo que están haciendo los medios y la histeria colectiva, la verdad es que nos estamos acercando a un abismo peligroso y disfrazado de: “no pasa nada”.

Cáncer

Invisible, progresivo y mortal, pueden pasar décadas antes de que alguien sienta los efectos de un cáncer en el cuerpo. Las partículas contaminadas que flotan en el aire, ingresan por la nariz y por la piel, se instalan en el interior e intoxican el sistema por años. Plomo, sulfuro, ozono, amoniaco y hasta piel humana, son las cosas que a diario respiran los capitalinos, sin saber que eso tiene un efecto acumulativo a largo plazo.

Y sabiendo eso, ya no es tan difícil responder: ¿por qué hoy se vive una epidemia de cáncer feroz y mortal?

Histeria

El efecto aglomerativo de las grandes ciudades, la eliminación de áreas verdes y la reducción del espacio personal, también son causa y consecuencia de la contaminación.

Una capital sobrepoblada requiere subdividir sus espacios, para meter a más personas, y va restando calidad de vida para sumar cantidad.

La ciencia ha comprobado que el hacinamiento en los hogares y la reducción de espacios verdes, provoca síntomas de ansiedad, tristeza, depresión e histeria en las personas, aumentando a la vez los niveles de violencia y el índice de adicciones.

Esta es la respuesta de por qué algunas veces la CDMX parece una ciudad de locos.

Sordera

Se sabe que más de la mitad de quienes habitan las grandes ciudades padecen pérdida del oído en algún grado, sin importar su edad. Esto se debe a que, habitar enormes orbes, también tiene como consecuencia estar expuesto a ruido constante y contaminación auditiva, que a la larga afecta al oído sin que nos demos cuenta.

Aunque parece inofensivo, el ruido de la ciudad mata hasta a las plantas, altera la composición química del agua, y nos altera física y mentalmente.

La CDMX supera en algunas zonas los 85 decibeles, cuando el nivel recomendado por la Organización Mundial de la Salud es de 70, antes de que el oído humano sufra daño.

Escasez de alimentos

Pareciera que en una enorme ciudad, llena de tiendas y sistemas de comercio, a todos los niveles, la falta de alimento no es algo posible, sin embargo el apocalipsis está llegando.

El cambio climático, la introducción de agroquímicos, las plagas –cada vez más resistentes– y el desgaste de la tierra por la sobreexplotación, están provocando, en México y en todo el planeta, que se complique la producción tradicional de alimentos.

Los campos de cultivo son cada vez más obsoletos, al tiempo que son insuficientes para abastecer la demanda alimentaria. Llegará un punto en que tendremos que racionar, vender menos para que más alcancen, y conformarnos con comer tierra para calmar el hambre.

@Escena_Latina

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