Oficios en extinción

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Con el devenir de los años, la modernidad, el capitalismo y la mercantilización, muchas formas de vida, que tan sólo hace 50 años estaban dadas por hecho, ahora están desapareciendo, porque han pasado a ser obsoletas ante el mundo que vemos hoy.

A continuación, una lista de ciertos oficios tradicionales de México, que están en vías de extinción.

Zapatero a tus zapatos

¿Será tal vez que se ha perdido el valor real de las cosas, sustituido por el valor económico o el valor de la sustitución? Hace medio siglo, en México, la industria zapatera era una empresa en ascenso, y el trabajo de producir estos artículos era cosa seria. De primera y de segunda calidad, las personas valoraban lo que llevaban en los pies, y nadie veía tan sencillo tirar a la basura un par de zapatos para comprar otro.

El trabajo del zapatero tenía importancia social, cultural y en la vida de los barrios. En aquel entonces las personas confiaban en el zapatero de la colonia, para que le regalara nueva vida a sus zapatos, y así era, porque la enorme calidad con que éstos eran producidos, hacia que un trabajo de reparación bien hecho, valiera la pena para seguir andando.

Hoy no hay nada más sencillo que tirar los zapatos y correr a la tienda a comprar más. Además de que han perdido calidad, la popularización de las tiendas departamentales y la enorme variedad, hace que sea más fácil comprar unos nuevos, a tratar de reparar los que ya se tienen.

El correo ya llegó

Si no fuera por las cuentas del banco y uno que otro recibo de pago, el correo tradicional en México, habría dejado de existir hace tiempo. Un poco las empresas de paquetería y mensajería, y otro mucho el Internet, que ha acortado distancias y hoy permite la comunicación inmediata, han mermado poco a poco el negocio del correo postal.

Hoy en día, el Servicio Postal Mexicano funciona en todo el país con sólo diez mil carteros, los cuales dan servicio, incluso, en regiones lejanas, a pie y en bicicleta.

Aunque hay una tendencia que, en la actualidad, intenta recuperar la costumbre de escribir cartas, como un acto nostálgico.

¡Las 12 y sereno!

Este sí es un oficio prácticamente desaparecido. Tal vez porque ahora hay muchos policías, o quizá porque ni ellos se atreven ahora a transitar las calles de las ciudades, en mitad de la noche.

El sereno era un hombre que, todavía en la primera mitad del siglo XX, tenía la función de vigilar las calles durante la noche, dando un grito característico que avisaba a los habitantes que todo estaba en paz.

Las lloronas

No, no eran apariciones fantasmagóricas. Las lloronas eran mujeres que asistían a los funerales, contratadas por la familia del difunto en cuestión, para llorar la muerte y hacer el máximo escándalo posible, el cual era proporcional al dinero que se les pagaba.

Parece bizarro, pero es verdad, pues la gente solía pensar que este tipo de acciones demostraban el aprecio que se tenía por el fallecido, e incluso la categoría de la familia.

Claro que esta fue una tradición arraigada, más atrás del siglo XX, en la Revolución y alrededores. Hoy en día es muy raro ver a las lloronas en un funeral, a menos que sea en pueblos lejanos, donde aún se conserva todo un rito ancestral alrededor de los muertos.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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