Te pego porque te quiero: el Senado dice NO a la violencia infantil

Te pego porque te quiero: el Senado dice NO a la violencia infantil

Quién sabe cuántas generaciones y generaciones de niños fueron educados bajo la consigna de que los golpes eran una forma de amor.

Todavía hasta hace no tanto tiempo, al menos en México la educación en casa se basaba en la violencia física, golpes de padres a hijos que se disfrazaban de valores y límites mal enfocados.

“Te pego porque te quiero” era la frase para justificar el abuso, la manera de aprovecharse de alguien más débil y usarlo para desquitar frustraciones sólo porque no se podía defender.

Ahora el mundo ha cambiado y hay quien dice que hoy día los niños son intocables, o sea que ya nadie les pega, nadie castiga, regaña o educa porque se pueden “traumar”.

Ambos lados de la moneda hablan del desconocimiento de lo que significa criar un ser humano.

Por un lado la agresión constante, física o verbal, produjo generaciones de niños llenos de miedo, condicionados al castigo y con un eterno sentimiento de culpa por existir.

Por otra parte la nueva inmunidad de la que gozan los niños, en teoría esperando que se críen más sanamente, ha provocado que estén surgiendo generaciones de jóvenes sin límites, creyentes de que lo merecen todo e ignorantes de la importancia del esfuerzo para ganarse las cosas.

Nadie dice que la violencia educa, pero consentir y permitir todo tampoco es el método.

El Senado de la República aprobó, a fines de 2019, una iniciativa para prohibir y penar los castigos corporales en menores de edad, de modo que los padres ya no podrán educar así a sus hijos porque podrían ser sancionados.

La medida corresponde a los altos índices de violencia entre la población infantil mexicana; casi en el 70% de los hogares donde hay niños hay también violencia de alguna clase, es decir, 7 de cada 10 menores son abusados por un adulto en casa.

El tema aquí es que lo que antes parecía natural, hoy se cuestiona e inclusive se prohíbe por la ley, quizá en la búsqueda de una sociedad más sana emocionalmente y menos dañada por la violencia en casa.

@CrónicaMexicana

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