Los escritores mexicanos más rebeldes de todos los tiempos

rebelde.jpgEscribir literatura es, por sí mismo, un acto subversivo, primero contra uno mismo y luego contra el sistema, que se empeña en jalar a las personas hacia las cosas terrenales, lejos de los sueños, la imaginación y los laberintos de la mente. Los siglos XIX y XX fueron cuna de grandes escritores mexicanos, que albergaron en sí mismos rebeldía y alas de tiempos futuros.

A continuación, una lista de los escritores mexicanos que le movieron el tapete a la moral de su época. Claro que no son los únicos, pues la lista de narradores destacados en este país es muy amplía, y sería difícil reducirla a una simple selección.

José Agustín

Este es un ejemplo de escritor rebelde por excelencia. Siendo un joven educado, desde las ventanas de su casa vio gestarse el inicio de los movimientos juveniles de los años 60, lo que inspiró sus primeros escritos, enfrascados en lo que después se conocería como la literatura de la onda.

Sexo, drogas y rock and roll, las temáticas literarias de aquel tiempo, en el que México veía caer los muros de la decencia y la doble moral, para dar paso a años de libertinaje y levantamientos contra el gobierno represor del PRI.

Gracias a esa rebeldía, José Agustín deja para la historia literaria mexicana, joyas como “La Tumba” y “El Rock de la Cárcel”, este último, un relato autobiográfico de sus días en la cárcel de Lecumberri, a donde fue a parar por cuestión de drogas.

Rubén Darío

Fue, a fines del siglo XIX, el padre del modernismo literario por su trabajo, que rompió todas las reglas de la métrica poética, y puso con los pelos de punta hasta a los escritores más respetados, gracias a sus escritos sumamente eróticos. Aun perteneciendo a una clase acomodada, y de educación rígida, Rubén Darío se rebeló contra el sistema opresor de las altas clases mexicanas, contra un gremio literario que creía moral y elevado.

Darío, pese a las críticas de entonces, transformó la literatura nacional y abrió paso a toda una nueva generación de escritores, que ya no se centraban, tanto en la forma, sino más bien en el fondo.

Rosario Castellanos

Dueña de una inteligencia privilegiada, Rosario Castellanos luchó por acceder a una educación universitaria que, en la primera mitad del siglo XX, no era tan accesible para las mujeres. Fue a partir de entonces cuando se dio a la tarea de reflexionar sobre el papel de las féminas en la sociedad, afirmando, a través de su literatura, que la mujer en México es un objeto al que no se le permite crecer, y se le mantiene pariendo hasta la muerte, sin que puedan crecerle alas para pensar y desarrollarse.

Feminista por naturaleza, Castellanos figuró en la narrativa, pero también en la política y la diplomacia, y se hizo de un lugar merecido en la intelectualidad mexicana, que la llevó a ocupar puestos importantes, al mismo tiempo que legaba sus escritos al mundo.

Ignacio Manuel Altamirano

Para el siglo XIX, tiempo en el que, Ignacio Manuel Altamirano, desarrolló su obra literaria; todavía era muy temprano para hablar de nacionalismo, y mucho menos, aún, para hablar de los pueblos indígenas, como objetos de preservación y no de exterminio. Y fue precisamente eso lo que destacó la literatura de Altamirano, entre sus demás trabajos literarios.

En sus escritos, Altamirano exalta la figura de los pueblos originarios de México, y rechaza el colonialismo como forma de gobierno, promoviendo así una identidad nacional, ajena a las imposiciones extranjeras.

Toda su rebeldía se vio proyectada en la comunicación que sostuvo con intelectuales europeos, quienes, en aquel entonces, se encontraban avanzados en las revoluciones intelectuales, industriales y obreras, algo que Altamirano vio como una posibilidad futura, para el México convulso que vivió.

Parménides García Saldaña

Parménides fue una estrella fugaz, en el firmamento de la narrativa mexicana del siglo XX. Su corta vida le permitió generar algunos de los textos más representativos de la literatura de la onda. La novela más recordada de García Saldaña es “Pasto Verde”, un largo relato de un joven que transita entre la realidad y los viajes de marihuana.

Fue un escritor rebelde, incomprendido, que vivió para leer, escribir, beber y fumar hierba. Y quizá, es precisamente que escribió sin mayores pretensiones, lo que le permitió ser bastante honesto con los avatares de la época, y hacer que sus escritos se volvieran parte importante de la narrativa mexicana.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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