Las «NoMo» mexicanas

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Dicen por ahí, que la naturaleza nada más le dio dos papeles a los seres humanos: el papel de proveedores o el de la crianza, y ese último, durante mucho tiempo, fue casi innato de las mujeres. Gestar, parir, criar, soportar, sufrir y resignarse, solían ser actitudes prácticamente naturales y obligadas, para cualquier mujer que se preciara de normal.

Es clásico el papel de la madre sufrida, que por mucho tiempo le vendió el lugar de la resignación obligatoria, a las damas mexicanas.

Pero estamos en la era de la posmodernidad y esto parece el mundo del revés.

Las mujeres NoMo (NoMothers) son una tendencia de este siglo; son damas liberadas, de nivel profesional alto, con buenos ingresos y que, simplemente, decidieron renunciar al papel de madres para ser mujeres y personas.

Claro que es una herencia de los países desarrollados, donde las mujeres hace mucho que se liberaron de la opresión masculina, y viven su papel personal mucho antes que su papel como madres o esposas, negándose –incluso– a seguir con esa tradición.

En México todavía estamos lejos, pero la tendencia es la misma. La estadística dice que hoy 7 de cada 10 mujeres mexicanas son madres, sin embargo, también es visible la preferencia cada vez más alta de las féminas, hacia desarrollarse profesional y personalmente, en lugar de llenarse de hijos y hacer un hogar.

Las NoMothers no son otra cosa que una ganancia redonda de la posmodernidad; un interés exacerbado por el desarrollo personal, búsqueda de mayores comodidades, crecimiento académico y laboral, y un fuerte individualismo derivado de generaciones atrás, en que se comprobó que una vida en familia, no siempre significa la felicidad para todos sus miembros.

Otro factor detonante de las NoMo, en un país como México, es la desintegración del núcleo familiar; la burbuja se rompió y el príncipe azul pidió el divorcio, nadie vivió feliz para siempre, y la madre abnegada, que sería eternamente bella, tuvo que dejar a sus hijos encargados para salir a trabajar.

Los números no mienten. Más de cinco millones de madres mexicanas, son solteras y representan el eje y sostén de sus familias. Aunque por fortuna la tendencia a las familias pequeñas les favorece, y hoy se calcula que, en promedio, una mujer tendrá menos de tres hijos en toda su vida y no más de siete, como era hace 60 años.

Las NoMo son una moda más de esta era posmoderna, por la que pasa hoy la civilización occidental. Se unen a la fila de las parejas DINK (Double Income, No Kids), las PANK (Proffesional Aunts, No Kids) o los Childfree. Todos piezas que componen el rompecabezas de la búsqueda del individuo, en un mundo cada vez más preocupado por el Yo.

Bueno o malo, las NoMo representan la reivindicación de los derechos de la mujer como persona, antes que como madre o pareja, y la libertad que, como ser humano, tiene de desarrollarse sin tener que cargar con responsabilidades que no le nacen. Así, la autogestión del propio cuerpo es la llave hacia la libertad y la toma decisiones en un mundo sin ataduras sexuales o de género.

Valeria Lira

@CronicaMexicana

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