Los mexicanos y la ciencia del amor

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Románticos, enamoradizos y muy complejos, los mexicanos son cosa aparte cuando se trata del amor, y no hay como ellos para enredarse y después perderse. O eso dicen algunos…

Dicen por ahí que algo que distingue a esta nación, de muchas otras, es la manera en que sus habitantes aman, tan natural y apasionada, y al mismo tiempo tan cambiante, casi como el destino del viento en un sentido y en otro.

Otra cosa incomprensible son las artes amatorias del mexicano común, quien por un lado sostiene, en promedio, 123 relaciones sexuales al año, y por otra parte encabeza las listas de satisfacción sexual a nivel mundial. Pero, más allá de las estadísticas, ¿será que están realmente felices con sus relaciones sentimentales y la forma en la que quieren entregarse al amor?

Algo que no distingue a los mexicanos es la manera en que abordan su soledad. Lo más comúnmente aceptado es que las personas estén, al menos en su gran mayoría, en pareja y si no lo están, entonces están buscando tener una a toda costa. Casi nadie aquí es realmente capaz de estar solo, como si por naturaleza los mexicanos tuvieran que estar siempre acompañados, en pareja o en grupo, mientras quienes eligen hacer una vida en solitario son etiquetados, señalados y muchas veces rechazados.

Y ya hablando de la búsqueda del amor, para no quedarse solos, según encuestas, unos ocho millones de mexicanos utilizan Internet para encontrar pareja, mientras una buena parte de ellos, tiene un interés especial en encontrar relaciones sexuales casuales y sin compromiso, es decir, sólo por recreación y para romper un poco la costumbre.

Una cosa interesante de los mexicanos que buscan el amor, es que tienen expectativas muy especiales respecto a sus ideales de pareja. Las mujeres, por su parte, buscan a alguien responsable, que proteja y provea, y que les proporcione una imagen agradable, en pocas palabras: un ideal. Mientras los hombres buscan, casi de manera primitiva, una pareja estéticamente adecuada para ejercer la reproducción y perpetuar la especie.

Claro que en gustos se rompen géneros y, casi nunca, aparece un candidato ideal para cumplir con todas las expectativas amatorias que son, más que un objetivo, una simple ilusión de lo que podría ser, contra lo que realmente es.

Volviendo al tema de la soledad, el videoblog de YouTube, llamado “La vida no es rosa” reveló una encuesta entre hombres mexicanos, de la que dedujo que ellos se masturban de dos a tres veces a la semana, mientras que las mexicanas siguen, en pleno siglo XXI, sin poder hablar de ese tema abiertamente.

Lo cierto es que casi nadie hay tan complejo en el mundo, como los mexicanos cuando se enamoran, se enredan, se mienten a sí mismos, se pierden y vuelven a empezar; son de esos animales que tropiezan eternamente con las mismas piedras, aunque unas más grandes, otras más pequeñas, unas más rubias y otras más morenas, ¿o no?

Valeria Lira

@CronicaMexicana

 

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