Mexicanos dan vergüenza en el #DíaNacionaldelLibro

Mexicanos dan vergüenza en el #DíaNacionaldelLibro

Hace exactamente 40 años que José López Portillo, entonces presidente de México, instituyó el 12 de noviembre como el Día Nacional del Libro, una fecha que hace énfasis en la importancia que tienen los libros sobre nuestras vidas y su trascendencia sobre la educación del pueblo. Claro que hace 4 décadas los mexicanos eran, por mucho, mejores lectores que ahora.
¿Qué habrá hecho que los mexicanos se volvieran tan malos lectores?, ¿la televisión, la economía, el Internet? Es difícil atribuir estos hechos a una sola cosa, lo que sí es cierto es que las nuevas generaciones tienen cada vez menos el hábito de la lectura, pues están distraídos con los teléfonos celulares, las redes sociales y un montón de basura en los medios de comunicación.
Hace 40 o 50 años el Internet no existía, la vida era tan simple y tan complicada como que, si querías saber cualquier cosa, tenías que buscarla en un libro, ir a una biblioteca o a una librería porque era la única forma de encontrar las respuestas.
Ahora el Internet ha simplificado tanto la vida que, teniendo todas las respuestas ahí, sabemos cada vez menos cosas y ni siquiera nos preocupa la ignorancia que cargamos a cuestas.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) afirma que menos del 45% de la población mexicana se considera lectora, pero de ese porcentaje la mayoría afirma no leer más de un libro al año. Mientras tanto, en sociedades avanzadas como Japón, la cifra anual de libros por persona supera los 10.
Otro tema también es el inevitable encarecimiento de los libros en México, debido a la inflación general y los impuestos, sin embargo, no puede ser un pretexto porque al mismo tiempo hay cada vez más libros descargables en Internet, así como ferias y eventos especiales donde se dan a precios muy bajos e incluso se regalan.
Si López Portillo viera lo que hicimos con su Día Nacional del Libro seguramente le daría vergüenza, pues lejos de honrar la lectura le hemos dado la espalda.
La estadística también dice que menos del 11% de la población mexicana asiste a las bibliotecas públicas del país, las cuales no son muchas, pero sí ofrecen servicio gratuito a cualquiera que se interese en ellas. Así que no, por mucho que digan el dinero no es un pretexto porque la lectura en esos sitios es gratuita y de todos modos nadie va.
Da miedo pensar hacia dónde va un país que no lee ni está interesado en cultivarse. Probablemente, como lo estamos viendo, se encamina hacia un estado total de manipulación, en el que los políticos, las instituciones y los medios de comunicación harán lo que quieran con la población, al tiempo que ésta está ocupada mirando la televisión, siguiendo modas tontas y discutiendo sobre temas que ignora porque su única fuente de información es el sistema establecido.

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