Chelem: crónica de un pueblo fantasma

Chelem: crónica de un pueblo fantasma

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¿Cómo se sepulta a un pueblo en el olvido y la muerte? Es muy fácil, hay que dar mucho miedo, difundir mentiras, exagerar estadísticas e imponer leyes absurdas para que todo el mundo salga corriendo de ahí.

Chelem es una pequeña población perteneciente al municipio de Progreso, en el estado de Yucatán. Tiene poco más de 3 mil personas, de las cuales la gran mayoría vive de pequeños negocios que atienden al turismo en fines de semana, puentes y vacaciones, pues además se trata de un pueblo pequeño sin mucha infraestructura urbana o desarrollo que beneficie a los habitantes.

En los últimos años todo había ido más o menos bien en Chelem y sus ciudadanos estaban confiados en que podían vivir del turismo por la creciente popularidad que había estado teniendo Yucatán entre los viajantes nacionales y extranjeros. Pero llegó el Coronavirus y se lo llevó todo.

La enfermedad que llegó a México desde Europa, Asia y Estados Unidos produjo tanto terror entre los mexicanos que, de la mano de una campaña mediática para que nadie saliera de casa so pretexto de no contagiarse, ellos mismos se encargaron de correr rumores y mentiras en las redes sociales para que nadie tuviera ganas de salir a ninguna parte en las vacaciones de Semana Santa.

Y sí, en países como España y Estados Unidos este virus cobró la vida de miles de personas, pero la gran mayoría eran adultos mayores y personas con enfermedades crónicas previas. Sin embargo, en México hasta los primeros días del mes de abril del 2020 la cifra oficial de muertes por Coronavirus no superaba las 6 personas, aunque la afectación en destinos como Guerrero, Quintana Roo y Yucatán sí llegó casi al 100% de cancelaciones en hoteles y la pérdida de 200 mil empleos en todo el país.

Chelem, al ser un pueblo tan pequeño y casi totalmente turístico, quedó en el olvido porque el gobierno de Yucatán se encargó de cerrar playas y centros vacacionales, además de advertirle a la gente de afuera que ni se acercara por estas tierras, pues todo estaría cerrado.

Mérida, Progreso y Chelem, entre otras poblaciones, lucieron sus calles solitarias en los primeros días de abril, pues la gran mayoría de sus habitantes sí se decidieron a salir, pese a los rumores, para buscar el sustento diario, aunque la ausencia de turistas era evidente y las ventas estuvieron prácticamente en ceros.

Si el Coronavirus no mata a la población mexicana, sí lo hará el hambre como resultado del miedo y la ignorancia.

Nadie vino a Chelem para la Semana Santa, el mercado del pueblo lució solitario y vacío ante la mirada triste de los vendedores que, sin ninguna esperanza, abrieron a diario sus locales tan sólo para pasar el rato, pues encima el gobierno de la mano de la policía tampoco los deja salir a la calle, visitar la playa o buscar otra manera de ganarse el dinero.

Si bien el Coronavirus existe y está entre nosotros, es absurdo tratar de controlar el contagio a través del terror, pues las consecuencias se verán durante muchos meses y será peor cuando la enfermedad se haya ido.

@CrónicaMexicana

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