Absurdos del Coronavirus y otras cosas que no entendemos

Absurdos del Coronavirus y otras cosas que no entendemos

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La crisis del Coronavirus está prácticamente en todos los rincones del mundo, es innegable que se trata de un asunto de salud que requiere toda la atención de los gobiernos para solucionarse. Sin embargo, la manera en cómo está siendo manejado el tema en México hace que nos cuestionemos qué tanto es preocupación por la salud y qué tanto es un arma política con la que nos están manipulando.

En principio la parálisis del país, tan grave en términos sociales y económicos, no corresponde con las cifras que da el gobierno. Hasta el 1 de abril del 2020 había menos de 30 fallecidos por Coronavirus, en un país de 128 millones de habitantes, y aún así la pérdida económica ya se estimaba en más de 250 mil millones de pesos y 250 mil empleos cancelados.

Además, las mismas cifras oficiales marcan que prácticamente todos los muertos por Coronavirus en México eran enfermos crónicos, con una salud comprometida previamente.

¿Por qué está parado el país a causa de 28 muertos, cuando el narcotráfico mata casi a 100 personas diarias sin que el gobierno mexicano mueva un dedo para detenerlo?

En otro sentido parece absurdo el comportamiento de la población respecto a la pandemia de Coronavirus que ha matado 28 mexicanos.

Irónicamente, apenas el 8 de marzo miles de mujeres, más de 80 mil sólo en la Ciudad de México, marcharon en contra de los feminicidios bajo argumentos como que no creían en las cifras del gobierno y que estaban cansadas de la indiferencia de autoridades, funcionarios, instituciones y medios de comunicación ante los crímenes contra ellas.

Ni siquiera un mes después de eso buena parte de los mexicanos, esos mismos que días antes repudiaban al gobierno y decían no creerle, le hacen caso a su campaña contra el Coronavirus, conminan a sus conocidos a no salir a la calle y se vanaglorian de ser un buenos ciudadanos porque obedecen a sus gobernantes. Peor todavía, se sienten bien porque hacen caso a la campaña mediática de las mismas televisoras que siempre les han visto la cara.

Está bien, cada quien puede creer o no lo que quiera, pero si analizamos la historia reciente de México nos daremos cuenta que los políticos siempre usan las mismas artimañas para engañarnos y nosotros siempre caemos en las mismas trampas ya repetidas. Somos como monos cilindreros que nunca aprendieron un truco nuevo.

No es gratis que Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), esté figurando como el personaje central de la telenovela del Coronavirus, puesto “casi sin querer” en vídeos, memes, comerciales y todos los medios de comunicación posibles como una especie de héroe al que el imaginario colectivo ha nombrado hasta de galán y rompecorazones.

Más pronto de lo que imaginemos seguro lo veremos en campaña hacia un puesto político de alto rango, pues ya nos lo metieron hasta por las orejas y así nos han preparado para rendirle pleitesía después.

Otra cosa que no parece tener explicación es la casi total parálisis de la actividad económica de México frente a la baja cifra de mortalidad que el Coronavirus ha tenido en el país, y en comparación con el estado de Nueva York, Estados Unidos, donde se cuentan 52 mil casos y aún con eso el gobierno norteamericano se han negado a declarar cuarentena, quizá porque se trata de un centro económico y político trascendental para el resto del planeta.

Finalmente otra cosa que no tiene sentido es el alza a productos de la canasta básica como el huevo y la tortilla, llegando el primero a más de $70 pesos el kilo durante la crisis del Coronavirus.

La misma Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) exigió a productoras y comercializadoras que explicaran la subida de precios, pues no hay ningún desabasto y se trata de productos nacionales que no tienen problemas de importación.

La única explicación sería la alevosía con la que las compañías de productos básicos tomaron que los mexicanos, siempre títeres de las televisoras, entraron en pánico sin ninguna base real y corrieron a comprar como si fuera el fin del mundo.

Habrá que sacar conclusiones personales, el hecho es que las cifras existen y lo innegable al final de la crisis sanitaria será la enorme crisis social, económica y de empleos que quedará presente entre los mexicanos.

Y de la caída del precio del petróleo, ya prevista por los analistas económicos y planeada a nivel mundial, mejor ni hablamos. Los únicos que no se enteraron fueron los mexicanos, pues siempre estuvieron ocupados viendo su telenovela.

@CrónicaMexicana

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