¿Quién es Amber y por qué anda tan alerta?

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Amber Hagerman, una niña de Arlington, Texas, fue secuestrada y asesinada en 1996. Luego de aquella tragedia, la comunidad se unió para crear una especie de alertas ante la desaparición de menores, las cuales pretendían ubicarlos con mayor rapidez. Así nació la Alerta Amber, cuyo significado (además del nombre de la niña, antes mencionado) es America’s Missing: Broadcasting Emergency y gracias al que han sido localizados miles de niños y niñas en todo el planeta.

La Alerta Amber es un protocolo internacional que, ante la desaparición de un menor de edad, emite alertas masivas en medios de comunicación, con el objetivo de que la información llegue a todas las personas posibles, haciendo más fácil ubicar a la víctima en cuestión. La premisa aquí es que, el tiempo es clave cuando se trata de una desaparición, sobre todo si se sabe que la víctima puede estar en manos de criminales, que también tienen protocolos de acción internacional.

En México, el programa es operado por la Procuraduría General de la República (PGR) y por diversas instancias que vigilan la desaparición forzada y la trata de personas en el país. Y no es para menos, cifras de asociaciones civiles afirman que, en México, están ausentes más de 45 mil niños y niñas cada año, con cifras de recuperación muy bajas y que, probablemente, son capturados por bandas criminales de nivel internacional.

Por otro lado, la Alerta Amber tiene distintos protocolos de localización, dependiendo de las circunstancias en que la víctima fue sustraída. Puede ir desde una alerta a nivel estatal a una a nivel internacional, ya que el programa opera en más de diez países, principalmente de Europa, los cuales están conectados entre sí, para aplicar las medidas necesarias en caso de una desaparición, como el cierre de fronteras y la vigilancia en aeropuertos y estaciones.

Finalmente, todo esto recae en un problema que está atacando con fuerza a la sociedad mexicana, desde hace varios años, y se trata de la desaparición forzada de personas.

La violencia en el país, el crecimiento de las bandas criminales, la desintegración social y la impunidad de la ley han provocado que el karma de las desapariciones ataque a todos los sectores sociales, ya sea por cuestiones de secuestro, trata de blancas, esclavismo o tráfico de órganos, y se haya salido de control, al grado de que no se sabe a ciencia cierta cuántas personas faltan en sus hogares, a esta fecha.

Existen las cifras oficiales, pero no se comparan con el número alcanzado, si se cuentan los casos no denunciados y los migrantes centroamericanos que son víctimas de violencia, en su camino hacia los Estados Unidos.

Valeria Lira

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