El movimiento Okupa en México

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En un mundo completamente capitalista, en el que los espacios son cada vez más cerrados, y la falta de recursos obstaculiza el crecimiento de las comunidades, permanece vigente el movimiento Okupa.

Surgido en los años 60, en Europa, Okupa fue desde sus inicios una manifestación de inconformidad social contra las reglas del capitalismo y la marginación de los que menos tienen. Liderado por jóvenes, principalmente, buscó desde entonces y hasta la fecha, ejercer el derecho humano a la vivienda digna, más allá de legalidades o convenciones sociales, que son ajenas a la necesidad que tiene cualquier persona, de habitar en un lugar.

Se trata simplemente de personas que ingresan a viviendas o terrenos desocupados, los ponen en condiciones y los usan, ya sea como hogares o como centros comunitarios, educativos o de reunión. Y aunque esto va contra la lógica de la ley y la propiedad privada, en muchos países se les favorece porque tienen una carga de inclusión social, que intenta reducir la marginación y la miseria.

En México, Okupa apareció en los años 80, sin embargo este tipo de manifestaciones contra el sistema ya eran palpables mucho tiempo atrás, cuando surgió el fenómeno del “paracaidismo”, una especie de ocupación desordenada de inmuebles en abandono, que hoy en día sigue dando hogar a miles de personas en el país.

Fue precisamente el terremoto de 1985, el que sacó a relucir el movimiento Okupa en México. Luego de aquella tragedia en la que murieron más de 10 mil personas, otro tanto de la población de la Ciudad de México quedó sin casa, viviendo en campamentos a la intemperie y ayudados solamente por la caridad de algunos.

De esa población aplastada y olvidada, surgieron grupos sociales importantes, que en sus inicios lucharon por la atención del gobierno, restituir viviendas y derechos a quienes habían quedado sin nada, y que poco a poco se fueron convirtiendo en una pesadilla para el régimen y un factor de influencia política. Hoy en día, lo mismo piden casas que votos, puestos en el mercado o la destitución de algún funcionario que no conviene a sus intereses. Y siguen invadiendo predios y edificios, de los que luego son desalojados de manera violenta.

Un ejemplo claro del auténtico Okupa mexicano es la situación del Auditorio Justo Sierra en Ciudad Universitaria. El recinto fue tomado por un grupo de estudiantes de la UNAM luego de la huelga de 1999, y desde entonces es usado, regenteado y administrado por los mismos, que igual lo usan como casa, como mercado y como sala de juntas. Finalmente, para lo que más ha servido es para ser botín de guerra entre luchas estudiantiles, pretexto para manifestaciones de unos y otros, y nada que tenga que ver realmente con la Máxima Casa de Estudios de México.

Pero más allá de manifestaciones políticas, el Okupa tiene su verdadero auge en grupos que sí buscan el cambio social y la integración, construyendo casas de cultura, escuelas y centros de economía solidaria, que agrupan a los miembros de las colonias, barrios y comunidades, en un frente contra la marginación.

@CronicaMexicana

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