La crisis ambiental que ya se veía venir en la CDMX

La crisis ambiental que ya se veía venir en la CDMX

Ni incendios forestales, ni tránsito desmedido, ni toneladas de basura expuesta en los depósitos al aire libre, lo que realmente pasa en la Ciudad de México es que ya somos demasiados.
Más de 21 millones de personas que habitan la CDMX están viviendo una crisis ambiental debido a los incendios forestales que azotaron al país en el mes de mayo. Aunado a la clásica contaminación que día a día se vive en Chilangolandia, ahora se respira un pánico infernal por las partículas tóxicas que circulan en el aire.
La verdad es que de los incendios y el humo, los medios de comunicación han hecho un verdadero circo, tanto que ahora resulta que todo el mundo está muy preocupado, nadie quiere salir a la calle, andan plantando arbolitos hasta en las cañerías y dicen que su salud pulmonar les importa mucho.
Sí, cómo no, los dueños de más de 7 millones de automóviles que circulan en la capital del país juran que está terrible la contaminación, pero ninguno hace cambia de movilidad ni hace un esfuerzo para que cambie la situación.
¿Por qué temen tanto al humo de unos árboles quemados, si en menos de 20 años se duplicó el número de autos circulando, con todo y los metales pesados que dejan en el aire?
En pleno 2019 los chilangos tiemblan por la nata gris que miran en el paisaje, ignorando que hace ya muchos años la Ciudad de México es una de las urbes más contaminadas del mundo, no muy lejos de Nueva Delhi, Beijing, Seúl o Kabul donde la gente vive usando máscaras por miedo a la polución.
Más absurdo y ridículo todavía, la CDMX es la ciudad más fumadora del país y casi el 30% de sus habitantes padece tabaquismo.
¿De verdad temen a las partículas tóxicas, cuando a diario llenan sus pulmones de cigarro?
Ojalá los medios de comunicación hicieran un escándalo de lo perjudicial que es pasarse hasta 4 horas diarias atorados en el tránsito o del desastre que significa para el cuerpo humano consumir cigarros de manera habitual, quizá así los chilangos cambiarían sus hábitos para bien y el desastre serviría de algo.
La contingencia ambiental es real, pero no es lógico que los habitantes armen un escándalo de algo que viene pasando hace décadas, por culpa de hábitos nocivos, y ante lo cual nadie parece estar haciendo las cosas de manera diferente.

@CronicaMexicana

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